Durante mucho tiempo, la conversación sobre placer masculino se ha quedado reducida a una única zona y una única forma de entenderlo. No porque no hubiera más que explorar, sino porque el resto del mapa apenas se mencionaba, casi siempre por la misma razón: una mezcla de desconocimiento y de un tabú bastante más rígido que el que rodea al placer femenino. Por suerte, esa conversación está cambiando, y merece la pena dedicarle un rato sin vergüenza ni rodeos.
Una de las zonas que más está ganando protagonismo en esta conversación más amplia es la próstata, una glándula con una alta concentración de terminaciones nerviosas que, estimulada de forma indirecta y con calma, puede generar sensaciones que muchos hombres describen como distintas e incluso más intensas que las que ya conocían. No hace falta ningún conocimiento médico para acercarse a esto, solo curiosidad y ganas de explorar algo nuevo del propio cuerpo.
Normalizar sin dramatizar
Lo interesante de esta categoría de juguetes, pensados específicamente para este tipo de estimulación, es lo sencillos que resultan de usar una vez se pierde la vergüenza inicial. Formas curvas, ergonómicas, pensadas para llegar a la zona correcta sin necesidad de esfuerzo ni de conocimientos previos. La curva hace la mayor parte del trabajo; lo único que se pide del usuario es ir despacio, con un buen lubricante y sin prisa por ningún lado.
El principal freno para muchos hombres no suele ser el juguete en sí, sino la idea preconcebida de que este tipo de placer «no es para ellos» o dice algo sobre su identidad que en realidad no tiene ningún sentido. El placer no entiende de esas etiquetas: es simplemente una zona más del cuerpo, con su propia capacidad de generar sensaciones agradables, ni más ni menos legítima que cualquier otra que ya se explora sin ningún problema.
Cada vez es más habitual encontrar esta categoría hablada con normalidad, en artículos, en conversaciones entre amigos, en parejas que deciden probarlo juntas como una forma más de ampliar su repertorio. En el catálogo tenemos varias opciones pensadas específicamente para esto, en materiales suaves y con formas pensadas para principiantes. No hace falta ningún argumento adicional para probarlo, más allá de la curiosidad de descubrir un rincón del propio cuerpo que quizá llevaba demasiado tiempo sin explorar.
