Skip to content Skip to footer

hablar de esto en la cama dice más de tu pareja que cualquier otra cosa

Hay parejas que llevan años juntas y jamás han dicho en voz alta lo que les gusta en la cama. Dan por hecho que el otro lo sabe, o que preguntarlo rompe el hechizo, o directamente les da una vergüenza que no sienten al hablar de casi ningún otro tema. Y sin embargo, la capacidad de hablar de esto sin que se note el nudo en la garganta es uno de los mejores termómetros de cómo va una relación.

Piénsalo así: si puedes decirle a tu pareja «así no, así mejor» sin que se lo tome como una crítica, probablemente también puedas decirle otras cosas incómodas de la vida diaria sin que salte todo por los aires. La confianza no se entrena solo en las conversaciones serias sobre dinero o planes de futuro. También se entrena, y mucho, en las conversaciones pequeñas y algo ridículas que se tienen a oscuras.

El humor como atajo

Una de las formas más fáciles de empezar esta conversación es no tomársela tan en serio. No hace falta sentarse a hablar como si fuera una reunión de empresa. Basta con soltar la frase en el momento adecuado, con una risa, con esa complicidad de quien lleva tiempo compartiendo cama y sabe que reírse juntos no resta nada, suma. De hecho, las parejas que más se ríen en la intimidad suelen ser las que más disfrutan de ella: el humor quita presión, y sin presión todo fluye mejor.

Tampoco hace falta acertar a la primera. Se puede probar algo, decir que no ha funcionado, y seguir adelante sin que eso sea un fracaso. El error, aquí, no es no dar en el clavo: es no volver a intentarlo por miedo a la reacción del otro. Las parejas que hablan de esto sin filtro suelen tener, de paso, menos malentendidos en todo lo demás. Porque si has aprendido a decir «esto me gusta más» en la cama, decir «prefiero que hagamos otro plan el sábado» te sale solo.

Así que si esta semana surge la ocasión, aprovéchala. No hace falta un discurso preparado. A veces basta una pregunta tan simple como «¿y esto te gusta?» para descubrir cosas nuevas de alguien con quien crees que ya lo sabes todo. Y si el tema pide refuerzos, siempre se puede recurrir al catálogo para darle a la conversación algo con lo que jugar de verdad.